¿Qué creemos?
NUESTRA CONFESIÓN DE FE
Como Iglesias Evangélica Libres creemos los puntos históricos que dichas iglesias hemos mantenido en el cursar de los años. Teniendo la Palabra de Dios como Máxima autoridad. Da click en el enlace de abajo para conocer más sobre lo que creemos como organización.
FUNDAMENTOS DOCTRINALES
Como Iglesias Evangélicas libres compartimos 10 puntos doctrinales que consideramos cardinales.
Con respecto a Dios
Creemos en un solo Dios, Creador de todas las cosas, Santo, infinitamente perfecto, y eternamente existente en una unidad de amor de tres Personas igualmente divinas: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Teniendo conocimiento ilimitado y poder soberano, Dios en Su gracia se ha propuesto desde la eternidad el redimir a un pueblo para sí mismo y hacer todas las cosas nuevas para Su propia gloria.
Con respecto a la Biblia
Creemos que Dios ha hablado en las Escrituras, en el Antiguo y Nuevo Testamento, a través de las palabras de autores humanos. Como la Palabra inspirada de Dios, la Biblia es sin error en los escritos originales, es la revelación completa de Su voluntad para salvación, y es la autoridad final mediante la cual todo pensamiento y comportamiento humano deberán ser juzgados. Por lo tanto, la Biblia debe ser creída en todo lo que enseña, ser obedecida en todo lo que ordena, y digna de confianza en todo lo que promete.
Con respecto a la condición humana
Creemos que Dios creo a Adán y a Eva a Su imagen, pero ellos pecaron cuando fueron tentados por Satanás. En unión con Adán, todos los seres humanos son pecadores por naturaleza y por decisión, están separados de Dios, y bajo Su ira. Solamente a través de la obra salvadora de Dios en Jesucristo podemos ser rescatados, reconciliados y renovados.
Con respecto a Jesucristo
Creemos que Jesucristo es Dios encarnado, completamente Dios y completamente hombre, una Persona con dos naturalezas. Jesús, el Mesías prometido a Israel, fue concebido a través del Espíritu Santo y nacido de María la virgen. Él vivió una vida sin pecado, fue crucificado bajo Poncio Pilato, resucitó corporalmente de entre los muertos, ascendió al cielo y esta sentado a la derecha de Dios el Padre como nuestro Intercesor y Sumo Sacerdote.
Con respecto a la obra de Cristo
Creemos que Jesucristo, como nuestro representante y sustituto, derramó su sangre en la cruz como el perfecto, y todo suficiente sacrificio por nuestros pecados. Su muerte expiatoria y victoriosa resurrección constituyen la única base para la salvación.
Con respecto al Espíritu Santo
Creemos que el Espíritu Santo es Dios y glorifica al Señor Jesucristo en todo lo que hace. Él convence al mundo de su culpa, regenera a los pecadores, en Él son bautizados en unión con Cristo y son adoptados como herederos en la familia de Dios. Él también habita, ilumina, guía, equipa y da poder al creyente para vivir y servir como Cristo.
Con respecto a la iglesia
Creemos que la iglesia comprende a todos los que han sido justificados por la gracia de Dios, a través sólo de la fe y sólo en Cristo. Ellos han sido unidos por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo, del cual Él es la Cabeza. La verdadera Iglesia se manifiesta en las iglesias locales, cuya membresía debe e star compuesta solamente de creyentes. El Señor Jesucristo dejó dos ordenanzas, el bautismo y la Cena del Señor, las cuales visible y tangiblemente expresan el evangelio. Aunque no son medios de salvación, cuando son celebradas por la Iglesia en genuina fe, estas ordenanzas confirman y nutren al creyente.
Con respecto a la vida cristiana
Creemos que la gracia justificadora de Dios, no debe estar separada de Su poder y propósito santificador. Dios nos ordena amarlo supremamente, y amar a otros sacrificialmente, a vivir nuestra fe cuidando los unos de los otros, con compasión hacia los pobres y justicia para los oprimidos. Con la Palabra de Dios, el poder del Espíritu, y la oración ferviente en el nombre de Cristo, debemos combatir a las fuerzas del mal. En obediencia a la comisión de Cristo, debemos hacer discípulos entre todos los pueblos, siempre dando testimonio del evangelio con palabras y hechos.
Con respecto al retorno de Cristo
Creemos en el retorno personal, corporal y glorioso de nuestro Señor Jesucristo. La venida de Cristo, cuyo momento solamente es conocido por el Padre, demanda constante expectación, y como nuestra bendita esperanza, motiva al creyente a vivir en rectitud, servicio sacrificial y con entrega a la misión.
Con respecto al destino eterno y el llamado del evangelio
Creemos que la gracia justificadora de Dios, no debe estar separada de Su poder y Creemos que Dios ordena a todos en todo lugar a creer al evangelio volviéndose a Él en arrepentimiento y recibiendo al Señor Jesucristo. Creemos que Dios resucitará a los muertos corporalmente y juzgará al mundo, asignando al no creyente a la condenación y al tormento eterno consciente, y al creyente a la eterna bendición y gozo con el Señor en el cielo nuevo y tierra nueva para alabanza de Su gloriosa gracia. Amén.
LO QUE NOS HACE ÚNICOS
Rasgos distinticos de la ADIEL
Unidad en las cosas esenciales, libertad en lo que no es esencial. Pero en todas las cosas amor.
La Iglesia Evangélica Libre es inclusiva, no exclusiva.
La herencia de la gente de la Iglesia Evangélica Libre alrededor del mundo incluye el hecho de que
las oportunidades de compañerismo y ministerio en la iglesia local se basan solamente en la fe personal en Jesucristo como Salvador y Señor, y en confiar únicamente en Él para la salvación.
Para ser miembro hay que adherirse a la sana doctrina según se expresa en nuestra declaración de
fe. Sin embargo, no se niega la membresía a una persona sólo porque no esté de acuerdo con cada
pequeño detalle doctrinal. Dentro de la Iglesia Evangélica Libre hay apertura para diferencias legítimas de entendimiento en algunas áreas de doctrina.
La Iglesia Evangélica Libre es evangélica pero no separatista.
La Iglesia Evangélica Libre se fundó en un ambiente de fidelidad a la autoridad y la inerrancia
de las Escrituras. Tenemos convicciones profundas basadas en la autoridad de la Palabra de Dios, pero no trazamos líneas de batalla por asuntos de menor importancia. Ni hacemos de asuntos de menor importancia doctrinal una prueba de compañerismo en la iglesia local.
Somos evangélicos. Creemos en una vida consagrada y en la santidad personal, pero no somos separatistas.
La Iglesia Evangélica Libre promueve la unidad en espíritu aunque no en estructura.
Creemos en la unidad espiritual de la iglesia aunque no necesariamente en una unión estructural.
Nos unimos con otros creyentes y otras denominaciones de igual y preciosa fe en metas y en
ministerios comunes para llevar a cabo el Gran Mandamiento y la Gran Comisión. Pero creemos
que hay fuerza en la diversidad y que es importante que conservemos nuestros rasgos distintivos.
Reconocemos que una unión estructural no garantiza la unidad de espíritu. Nuestra preocupación
primordial es la unidad de espíritu con nuestro Señor, unos con otros y con los demás cristianos.
La Iglesia Evangélica Libre cree en la libertad con responsabilidad y rendición de cuentas
Creemos en la libertad cristiana, pero tal libertad tiene siempre sus limitaciones. Los creyentes responsables no abusan de la libertad. Él apóstol Pablo escribió vigorosamente sobre la libertad cristiana en su Epístola a los Gálatas. Él hizo añicos a los legalistas con la doctrina de la gracia. Pero en Primera y Segunda a los Corintios y en Romanos, el apóstol también reprendió a los creyentes cuando la libertad fue objeto de abuso. Él expuso audazmente los principios de la libertad cristiana, pero habló con igual fuerza sobre el principio cristiano de rendición de cuentas.
La Iglesia Evangélica Libre desea conservar su libertad en Cristo. Animamos a nuestros miembros
a que sean hombres, mujeres y jóvenes responsables y piadosos, que deseen vivir bajo el control del Espíritu Santo, en obediencia a los principios y a los preceptos de la Palabra de Dios, y en armonía con la voluntad de Dios para su vida según se nos revela en las Escrituras.
La Iglesia Evangélica Libre cree tanto en la dimensión racional como en la de las relaciones mutuas del cristianismo.
Creemos que las Escrituras deben aplicarse a nuestra vida personal con la calidez del corazón, la calidez del mensaje y la calidez del interés por los demás. Creemos que resulta esencial tener un
contenido sólido y bíblico en nuestra comprensión doctrinal de la fe, pero es igualmente importante tener una relación dinámica y vital con Dios el Padre a través de Jesucristo el Hijo y vivir mediante el poder del Espíritu Santo. La sana doctrina cristiana debe acoplarse a una experiencia cristiana dinámica. El nuestro es un ministerio de amor y de reconciliación espiritual.
La Iglesia Evangélica Libre afirma el derecho que tiene cada iglesia local de gobernar sus propios asuntos.
La Iglesia Evangélica Libre está comprometida con una forma congregacional de gobierno según
se indica en el artículo 10 de nuestra Confesión de Fe: “Creemos que Jesucristo es el Señor y Cabeza
de la iglesia, y que cada iglesia local tiene el derecho, bajo Cristo, de decidir y gobernar sus
propios asuntos”.
Un liderazgo pastoral fuerte en conjunto con laicos cristianos con discernimiento y bien equipados puede producir un crecimiento espiritual así como un crecimiento significativo de la iglesia.
Aun cuando la IELA afirma el derecho de cada iglesia local de gobernar sus propios asuntos, también cree en los valores bíblicos de la interdependencia y la colaboración. Somos un movimiento de iglesias comprometidas a trabajar unas con otras para llevar a cabo la Gran Comisión en México y en el extranjero. Eso se logra solamente cuando hay lazos fuertes con otras iglesias de la ADIEL, con organizaciones locales de distrito y con los ministerios nacionales de la ADIEL.
